Alimentación y estrés: claves para cuidar tus hábitos en momentos de tensión

Lo primero de todo, es importante tener en cuenta que los momentos de estrés forman parte de la vida cotidiana. Pueden aparecer ante una situación puntual, un acontecimiento imprevisto o como consecuencia de la acumulación de diferentes circunstancias.

La OMS define el estrés como “un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil” y señala que se trata de una respuesta natural ante determinadas amenazas o situaciones exigentes.

Exámenes, cambios laborales, problemas económicos o personales… son muchas las circunstancias que pueden hacer que atravesemos momentos de mayor tensión. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, puede ser recomendable prestar atención a nuestros hábitos y, si es necesario, buscar ayuda profesional.

Entre las diferentes herramientas para afrontar el estrés, mantener unas rutinas de alimentación variadas y equilibradas puede formar parte del cuidado general de nuestro bienestar. Y dentro de esa alimentación podemos incluir frutas como los frutos rojos, que ofrecen muchas posibilidades en la cocina.

¿En qué consiste una alimentación variada durante épocas de estrés?

No existe una dieta específica que pueda eliminar el estrés ni un alimento que pueda actuar como solución frente a él. La alimentación debe entenderse como una parte más de un conjunto de hábitos, junto con el descanso, la actividad física, la organización del tiempo y las relaciones sociales.

En épocas de mayor actividad o tensión, puede resultar especialmente útil mantener unos horarios de comida relativamente regulares y procurar que las comidas incluyan diferentes grupos de alimentos.

Frutas y verduras, legumbres, cereales, pescado, huevos, lácteos o alternativas, frutos secos y semillas pueden combinarse de muchas maneras para crear platos variados.

Los frutos rojos, como las fresas, fresones, arándanos, frambuesas y moras, pueden formar parte de estas comidas y aportar, entre otros componentes, fibra y vitamina C.

En este artículo te contamos más sobre los frutos rojos y sus características.

Frutos rojos: color, sabor y variedad

Los frutos rojos destacan por sus colores, aromas y sabores, pero también por la diversidad de compuestos que contienen de forma natural.

Las antocianinas son algunos de los pigmentos responsables de las tonalidades rojas, moradas y azuladas que encontramos en diferentes berries. Además, estas frutas contienen otros nutrientes, como fibra y vitamina C, en cantidades que varían según la fruta.

En el caso de los fresones, cuando el alimento cumple las condiciones establecidas por la legislación para poder declararse fuente de vitamina C, puede utilizarse la declaración autorizada “La vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”.

Por tanto, más que buscar un alimento concreto para combatir el estrés, podemos aprovechar la variedad de frutas disponibles para incorporar diferentes colores, sabores y nutrientes a nuestra alimentación.

Cuidar la alimentación también es cuidar las rutinas

Cuando estamos atravesando una época especialmente intensa, es fácil que cambien nuestros horarios o que prestemos menos atención a las comidas. Por eso, recuperar pequeñas rutinas puede resultar útil.

Planificar con antelación algunas comidas, tener fruta disponible en casa o preparar un tentempié para llevar son gestos sencillos que pueden facilitar la organización diaria.

Los frutos rojos son especialmente versátiles: pueden tomarse solos, acompañar un yogur, formar parte de una ensalada, utilizarse en un desayuno o incorporarse a diferentes recetas.

Además, algunas variedades pueden conservarse congeladas, lo que permite tenerlas disponibles para distintas elaboraciones.

La fibra también forma parte de una alimentación variada

Los frutos rojos contienen fibra, un componente habitual de numerosos alimentos de origen vegetal.

La alimentación diaria puede incluir diferentes fuentes de fibra, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas. Por eso, variar los alimentos vegetales que consumimos es una buena manera de ampliar también las fuentes de fibra de nuestra dieta.

Las frambuesas, las moras y otras berries pueden incorporarse fácilmente a desayunos, meriendas o postres. También puedes combinarlas con otros alimentos ricos en fibra para crear recetas diferentes.

Descubre algunas ideas para incorporar frutos rojos a la alimentación.

La gestión del estrés tiene que ser global

La alimentación es solo una parte de nuestros hábitos cotidianos. Dormir y descansar adecuadamente, realizar actividad física, reservar tiempo para las aficiones y mantener relaciones sociales son algunos aspectos que también pueden formar parte de una rutina orientada al bienestar.

También puede ser útil identificar qué situaciones están provocando el estrés y buscar estrategias que ayuden a afrontarlas.

Si el estrés se mantiene en el tiempo, interfiere en la vida cotidiana o sientes que necesitas ayuda, es recomendable consultar con un médico u otro profesional sanitario.

Ideas para incorporar frutos rojos a tu día a día

No necesitas elaborar un menú complicado para disfrutar de los frutos rojos. Aquí tienes algunas ideas sencillas:

Cuidarse en momentos de estrés también pasa por la rutina

El estrés forma parte de nuestra vida y puede aparecer en momentos concretos. Cuando se prolonga, conviene prestar atención a sus causas y buscar herramientas adecuadas para gestionarlo.

Una alimentación variada puede formar parte de una rutina de autocuidado, pero no existen alimentos capaces por sí solos de combatir el estrés.

Los frutos rojos pueden incorporarse fácilmente a esa alimentación gracias a su sabor, color y versatilidad. Fresas, fresones, arándanos, frambuesas y moras ofrecen muchas posibilidades para preparar desayunos, meriendas, ensaladas, postres y bebidas.

Así que, si estás atravesando una época especialmente intensa, recuerda que cuidarte también significa organizar tus comidas, reservar tiempo para descansar y disfrutar de los pequeños momentos del día. Y, por supuesto, hacerlo acompañado de alimentos que te gusten.

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