Vuelta al cole: pequeños hábitos para empezar el curso

Septiembre tiene algo especial. Después de los meses de verano, con horarios más relajados, días largos y planes improvisados, llega el momento de volver a la rutina. Preparar la mochila, recuperar los horarios de sueño, reencontrarse con los compañeros —o conocer a nuevos amigos— y volver a llenar las agendas. Si eres de los que comienza el año en septiembre, este es el verdadero inicio del curso.

Para algunos, la vuelta al cole es una pequeña aventura. Para otros, puede costar un poco más. Pero todos los comienzos tienen algo en común: nos ofrecen una oportunidad para recuperar rutinas y crear nuevos hábitos.

La alimentación, el descanso y la actividad física forman parte de nuestro día a día y también pueden convertirse en pequeñas rutinas familiares. No hace falta cambiarlo todo de golpe. A veces, los pequeños pasos son los que terminan formando parte de nuestra vida cotidiana.

Volver poco a poco

Después del verano, no hace falta intentar recuperar todas las rutinas de golpe. Volver a madrugar, acostarse antes, organizar las comidas y retomar las actividades extraescolares requiere un pequeño periodo de adaptación.

Recuperar progresivamente los horarios, organizar las comidas y reservar un poco de tiempo para descansar puede hacer que la transición resulte más sencilla.

Volver a la rutina no significa correr más. Significa encontrar de nuevo nuestro ritmo. Y cada persona necesita su propio tiempo.

Un desayuno para empezar el día

Las mañanas escolares suelen ser una carrera contra el reloj. Si en casa acostumbráis a desayunar, reservar unos minutos para hacerlo con tranquilidad puede convertirse en un pequeño ritual antes de salir.

No existe un único desayuno perfecto. Podemos combinar diferentes alimentos según nuestros gustos y necesidades: fruta, pan, cereales, yogur u otros lácteos si los tomamos, huevos, frutos secos…

Los frutos rojos son una opción estupenda para añadir color y sabor al desayuno: fresones, arándanos, frambuesas o moras pueden acompañar un yogur, unas gachas de avena, una tostada o una pieza de fruta.

Y si eres de los que no quiere desayunar siempre lo mismo, apunta estas ideas de desayunos variados y sabrosos.

También podemos convertir la preparación del desayuno en una pequeña actividad familiar. Dejar algunos ingredientes preparados la noche anterior o preparar juntos algo especial durante el fin de semana puede ayudarnos a disfrutar más de este momento.

Nosotros somos muy de cuidar los detalles y crear pequeños rituales para incorporar a nuestro día a día.

Organizar las comidas del día

La alimentación continúa después de salir de casa. Una buena organización puede ayudarnos a tener a mano diferentes opciones para las distintas comidas y evitar que la falta de planificación nos haga improvisar constantemente.

Una pieza de fruta, unos frutos rojos, un bocadillo, un yogur o unos frutos secos pueden formar parte de las opciones que preparemos para media mañana o la merienda, dependiendo de los gustos y de las necesidades de cada persona.

Una merienda sencilla para llevar puede ser una buena manera de incorporar fruta a la rutina.

Lo importante es que las diferentes opciones estén disponibles y que la alimentación del conjunto del día sea variada.

Moverse también forma parte de la vuelta

Después de pasar varias horas sentados en clase, llega el momento de cambiar de escenario y moverse.

Ir andando al colegio cuando sea posible, jugar en el parque, montar en bicicleta, practicar algún deporte o simplemente salir a jugar son formas diferentes de incorporar movimiento al día a día.

La actividad física no tiene por qué convertirse en una obligación. Encontrar una actividad que nos guste y compartirla con amigos o familiares puede hacer que el movimiento forme parte de nuestro tiempo de ocio de una manera natural.

Recuperar los horarios de sueño

Las vacaciones suelen alterar nuestros horarios y volver a madrugar puede hacerse cuesta arriba. Por eso, recuperar progresivamente una rutina de sueño puede facilitar la vuelta a los horarios escolares.

Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora, crear una rutina tranquila antes de ir a la cama y reducir el uso de pantallas en los momentos previos al sueño son algunos hábitos que pueden formar parte de esa preparación.

Dormir y descansar son también partes importantes de la rutina diaria, así que merece la pena reservarles su espacio dentro de la organización familiar.

Cada septiembre es una oportunidad

La vuelta al cole no consiste únicamente en estrenar libros, zapatos o mochila. También puede ser una oportunidad para recuperar pequeños rituales y afrontar el nuevo curso con ilusión.

Los niños aprenden también por imitación y muchas de las rutinas familiares se construyen a partir de lo que ven en casa. Quizá sea un buen momento para preparar juntos desayunos diferentes, descubrir nuevas frutas, volver a compartir cenas sin prisas o reservar un rato cada tarde para jugar y desconectar.

Los comienzos no tienen por qué ser grandes ni perfectos. Los hábitos se construyen poco a poco, y no pasa nada si algún día nos salimos de la rutina. Siempre podemos retomarla al día siguiente.

Porque los buenos hábitos llevan su tiempo y no tienen por qué salir perfectos desde el primer día.

Este comienzo de curso, llenemos la mochila de libros, experiencias, ganas de aprender… y pequeños hábitos que nos acompañen durante todo el año.

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