Todos sabemos que la fruta es parte importante de una alimentación equilibrada. Lo escuchamos en el colegio desde pequeños, en las noticias. Lo dicen médicos y nutricionistas. También nosotros en este blog recordamos constantemente la importancia de comer frutas y verduras a diario. La fruta aporta vitaminas y minerales, fibra, agua y numerosos nutrientes fundamentales para que nuestro cuerpo funcione correctamente y tengamos una buena salud. Sin embargo, seamos sinceros: no siempre apetece comer fruta. A veces por falta de costumbre, otras porque no gusta el sabor o la textura de una fruta concreta o en los más peques de la casa porque están pasando por alguna fase selectiva en la alimentación. ¿Hay solución para esto? ¡Claro que si! Te compartimos algunas ideas sencillas que puedes aplicar en tu día a día
Las frutas pueden disfrutarse de muchas más formas de las que imaginamos. Con un poco de creatividad, pueden convertirse en parte de recetas sencillas, apetecibles y muy fáciles de incorporar al día a día. Lo más importante, sobre todo con nuestros hijos e hijas, es que nos vean a los adultos comer fruta: nuestro ejemplo vale mucho más que cualquier discurso que queramos hacer sobre alimentación saludable. Otro aspecto clave es tener siempre fruta disponible en casa, en el trabajo… si la tenemos a mano, es mucho más probable que nos la comamos que si tenemos que ir expresamente a comprarla a la tienda o al supermercado.
Cambia la forma de presentarla
Muchas veces no es la fruta lo que no gusta, sino cómo se presenta. Un bol de fruta cortada, colorido y bien preparado, puede resultar mucho más atractivo que una pieza grande y entera. Combinar distintos colores y texturas también ayuda a hacerla más apetecible: fresones, arándanos y plátano cortado, por ejemplo, crean una mezcla dulce, fresca y muy visual. Porque si la fruta entra por los ojos, es más fácil que entre también en la rutina y forme parte de nuestros hábitos de alimentación. Y si nos ponemos técnicos… ¿sabías que las fresas no se consideran frutas?
Batidos, zumos, smoothies… formas de comer fruta sin darte cuenta
Los batidos caseros son una de las formas más sencillas de disfrutar la fruta cuando no apetece masticarla. Solo hace falta una batidora, un yogur o un poco de leche y la fruta que tengamos en casa. (También se pueden hacer solo con agua, ¡pero nos gusta la versión más nutritiva!)
Los frutos rojos funcionan especialmente bien en este tipo de recetas. Su sabor equilibrado y su color intenso convierten cualquier batido en algo apetecible. Además, se pueden combinar con plátano, avena o un puñado de frutos secos para hacerlo más completo. En pocos minutos tenemos una merienda o desayuno listo ¡que casi parece un capricho! Esta alternativa funciona muy bien con fruta madura, así que ¡puede ser una estupenda forma de dar salida a toda esa fruta que de otra forma se pondría mala y habría que tirarla! Aquí te compartimos alguna receta de aprovechamiento con frutos rojos que nos gusta mucho.
Mezcla fruta con otros alimentos
Otra estrategia muy sencilla es integrar la fruta en platos que ya nos gustan y comemos en casa. Un yogur natural con trozos de manzana, de pera y fresones partidos, unas tostadas con queso fresco y frambuesas, o un bol de avena con leche y plátano son ejemplos fáciles de incorporar la fruta en nuestra alimentación diaria. De esta forma, la fruta deja de ser “algo que hay que comer” para convertirse en parte natural del plato. También puedes probar a cocinarla de forma que se mezcle con el resto de ingredientes, por ejemplo: unas tortitas hechas con plátano o un bizcocho con naranja o manzana rallada.
Postres sencillos y naturales
La fruta también puede ser protagonista de postres ligeros y deliciosos. Unos fresones con yogur girego, una tarta de hojaldre casera con frutos rojos o incluso polos o helados hechos con fruta triturada pueden cambiar completamente la percepción que tenemos de ella. Especialmente en épocas de calor, los frutos rojos congelados son perfectos para preparar helados caseros rápidos y naturales. Pero no solo postres, meriendas, desayunos, almuerzos o snacks de media mañana… ¡la idea es que la fruta sea parte cotidiana de nuestra alimentación!
Conviértelo en un momento compartido
Cuando se trata de niños —y muchas veces también de adultos— involucrarse en la preparación hace toda la diferencia. Preparar brochetas de fruta de diferentes colores, ayudar a batir los huevos para hacer una tortilla o pesar los ingredientes de un bizcocho pueden convertir algo cotidiano en un pequeño momento creativo. La comida también es experiencia, por eso hablábamos tanto de la importancia de tener esos rituales compartidos. ¡Si haces partícipe a los más peques en la cocina, seguro que lo asociarán a momentos divertidos!
Incorporar fruta en el día a día no tiene que ser complicado ni forzado. A veces basta con cambiar el formato, probar combinaciones nuevas o presentarla de forma más atractiva. ¡O atreverte a probar frutas nuevas! Cuando los alimentos son naturales, frescos y llenos de sabor solo hace falta encontrar la forma que mejor encaje con cada persona. Nosotros somos unos amantes de las superfrutas como los frutos rojos, ¡nos apetecen a todas horas!
Cuando asocias la fruta con algo divertido y con momentos agradables, ocurre algo curioso: aquello que antes no apetecía… ¡ahora empieza a convertirse en un pequeño placer cotidiano!


