Menos ultraprocesados, más alimentos sencillos y naturales

Algo que hemos aprendido (o recordado) en los últimos años es que normalmente lo saludable no tiene que ser complicado. Antes que etiquetas larguísimas, ingredientes que no sabes pronunciar y prisas constantes, la clave está en volver a la comida de verdad. Ir a lo sencillo.

Volver a los alimentos sencillos y naturales no significa renunciar al sabor ni vivir contando calorías. Significa recuperar el equilibrio. Vamos a ponérnoslo fácil. Apuesta por productos frescos, de temporada y naturales frente a los ultraprocesados que llenan estanterías y, a veces, también nuestras rutinas. Que no pasa nada por comerlos de vez en cuando, pero hacer de ellos una costumbre es perdernos todo lo sano y rico que nos pueden aportar alimentos naturales como unas verduras de temporada, una pieza de fruta a mordiscos o unos deliciosos frutos rojos.

Los ultraprocesados suelen tener algo en común: largas listas de ingredientes, exceso de azúcares añadidos, grasas de baja calidad y aditivos que alargan su vida útil, pero no necesariamente mejoran la nuestra. Son prácticos, sí. Son rápidos, también. Pero no siempre son lo que nuestro cuerpo necesita a diario.

¿Y qué sería lo que nuestro cuerpo necesita? Aquí la sencillez es la clave: una pieza de fruta, un puñado de frutos rojos, un yogur natural, frutos secos sin sal ni aditivos, un buen pan integral, unas hortalizas o verduras de temporada… Cuantas menos etiquetas, mejor. Porque son productos que reconocemos, que sabemos de dónde vienen y que apenas necesitan explicación.

Volver a ellos es, en realidad, volver a lo esencial.

En casa este cambio no tiene que ser radical. Es como los propósitos que nos hacemos al comienzo del año o en septiembre para retomar los buenos hábitos. Empieza con pequeños gestos: sustituir un snack industrial por fresones recién lavados, preparar un batido casero con arándanos en lugar de una bebida azucarada, elegir una merienda basada en fruta y frutos secos en vez de bollería empaquetada. ¿Quieres más ideas? aquí te compartimos más propuestas de meriendas saludables para toda la familia!

No se trata de prohibir, sino de equilibrar. Porque hay momentos en que vamos con prisas o las circunstancias nos hacen tener que recurrir a alimentos que no son tan sanos. No pasa nada. Intenta que lo natural ocupe el centro del plato y lo ultraprocesado sea la excepción, no la norma.

¿Quieres otro aliciente? Los alimentos naturales tienen algo que los ultraprocesados no pueden imitar: conexión. Conexión con la tierra, con la temporada, con los sabores reales. Cuando cortamos fruta fresca o preparamos algo desde cero, hay un componente de cuidado que va más allá de la nutrición.

Para las familias, este regreso a lo sencillo es también una forma de educar sin discursos. Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que se les dice. Si la fruta forma parte habitual de la mesa, si los colores naturales llenan el plato, ese será su referente.

No hace falta complicarse. Un bol de frutos rojos en el centro de la mesa puede ser un postre perfecto. Un desayuno con yogur y fruta fresca puede ser suficiente.O algunas de estas ideas de desayunos saciantes y sanos. Una ensalada con ingredientes de temporada puede resolver una cena ligera y equilibrada. Un batido casero de almendras y fresones después de entrenar o practicar deporte.

Lo sencillo no es aburrido. Es honesto. Es reconocible. Es cercano.

En un mundo que constantemente nos ofrece soluciones rápidas, volver a los alimentos naturales es casi un acto de pausa consciente. Elige calidad frente a cantidad. Prioriza cómo te sientes después de comer, no solo lo fácil que es abrir un envase. Cuidar la alimentación no tiene que ver con modas, sino con sentido común. Y el sentido común nos lleva, casi siempre, a lo básico: alimentos frescos, naturales y llenos de vida. Porque con unos fresones en el plato todo sabe mejor, ¿a que si?

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