Reflexiones para el Día Internacional de la Nutrición

El 28 de mayo, en España se celebra el Día Internacional de la Nutrición. Pero más allá de fechas, queríamos plantear una pequeña reflexión sobre lo importante que es la forma en que nos alimentamos. Porque comer va mucho mas allá de una necesidad biológica, también es un momento de compartir y disfrutar.

Hemos hablado de la importancia de comer alimentos de temporada, de ser conscientes de qué produce la tierra y los ritmos que lleva la producción, de la importancia de comer productos naturales y evitar o reducir al máximo los ultraprocesados, etc. Porque en un mundo donde el ritmo acelerado muchas veces nos empuja hacia soluciones rápidas, recordar la importancia de una buena nutrición se vuelve más necesario que nunca. ¡Alimentarse bien no debería ser una excepción, sino una parte fundamental de nuestra rutina diaria!

 

Nutrición no es restricción, es equilibrio

Cuando hablamos de nutrición, muchas veces pensamos en dietas milagrosas, en alimentos prohibidos o en sacrificios y normas muy difíciles de mantener en el tiempo. Sin embargo, creemos que la verdadera nutrición no es eso. Se trata de equilibrio, de variedad y de aprender a elegir alimentos que nutran de verdad. Y tener siempre en cuenta que si tienes alguna patología (o sospechas que puedas tenerla), aquí lo prioritario es el consejo médico que te haya pautado el profesional sanitario.

Pero en líneas generales, una buena alimentación no consiste en eliminar, sino en priorizar. Más frutas y verduras, más alimentos frescos, más productos de temporada y menos ultraprocesados. Más naturalidad y menos complicación. ¡Y movernos, que la actividad física es fundamental para un estilo de vida saludable!

Vamos a volver a lo sencillo y ponérnoslo fácil.

 

Los frutos rojos: pequeños aliados de una gran alimentación

Si hablamos de una dieta equilibrada, el consumo de verduras y fruta es importante. Los fresones, arándanos, frambuesas o moras también aportan color y sabor. Además, al ser muy versátiles, son una opción fácil de incorporar en desayunos, meriendas o postres.

 

La nutrición se aprende (y se practica) en casa

El Día Internacional de la Nutrición también nos recuerda la importancia de crear buenos hábitos desde casa. La alimentación en familia no solo forma parte de nuestra rutina diaria, también puede convertirse en un espacio para aprender y compartir. Y sentar las bases en la alimentación les ayudará a adquirir hábitos que pueden acompañarles durante su etapa escolar. Somos el ejemplo de las personas que nos rodean, y si tenemos hijos hay que tener esto muy presente, porque los niños aprenden observando. Podemos repetir que comer verdura es importante, pero si no la comemos nosotros el mensaje no les va a calar de la misma forma.

Ir a hacer la compra juntos, elegir las frutas y verduras que vamos a cocinar. Ver fruta en la mesa disponible para picar entre horas. Participar en la preparación de la comida. Compartir el rato de la comida o la cena con ellos. Hay muchas formas de construir una relación positiva con la comida. No se trata de buscar la perfección, sino de crear entornos donde comer bien sea algo natural.

 

Alimentarse bien también es cuidar el entorno

Elegir alimentos frescos, de temporada y de proximidad puede ser una forma de tener en cuenta tanto los productos disponibles en cada época como su impacto en el planeta. Apostar por productos naturales y sostenibles contribuye a una forma de consumo más consciente y responsable. La nutrición también habla de futuro: cómo nos alimentamos influye en nuestra calidad de vida presente y futura.

Podemos tomar este día como una señal de revisar nuestros hábitos y rutinas. ¿Podemos incluir alguna fruta o verdura más en nuestra alimentación? ¿Y si cambiamos el almuerzo a media mañana por alguna propuesta diferente?

No hace falta hacerlo todo de golpe. A veces, empezar por añadir más fruta, beber más agua o dedicar tiempo a una comida tranquila sin pantallas y masticando con calma ya es un gran paso.

Porque nuestra forma de alimentarnos también está hecha de pequeñas decisiones cotidianas: elegir productos de temporada, cocinar, compartir la mesa y descubrir nuevos sabores. Y en ese camino, los alimentos naturales, frescos y sabrosos -como los frutos rojos- siempre tendrán mucho que aportar.

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