Aunque parece que el calor se alarga todavía, ya estamos en otoño, con una vuelta a las rutinas y un cambio en nuestros hábitos alimenticios. Con la llegada de los días más frescos, apetecen nuevos ingredientes, platos calientes y recetas que incorporen los sabores propios de esta época del año. La naturaleza nos ofrece una gran variedad de alimentos que podemos combinar de muchas formas diferentes durante estos meses.
Aquí te presentamos una selección de alimentos que pueden formar parte de tus comidas de otoño. No están todos los que son, pero sí que son todos los que están.
Cítricos
Con el frío llega la temporada de naranjas, mandarinas, limones, pomelos… los cítricos son frutas conocidas por su sabor y por su contenido en vitamina C. Puedes incorporarlos a tus desayunos, utilizarlos para preparar postres o añadirlos a diferentes recetas para aportar un toque ácido y aromático.
Ajo y jengibre
Son dos ingredientes muy utilizados en la cocina y una forma sencilla de dar un extra de sabor y personalidad a tus platos. El ajo puede utilizarse en sofritos, salsas, guisos o asados, mientras que el jengibre aporta un característico toque ligeramente picante y aromático.
Además, ambos ingredientes combinan muy bien con diferentes verduras, carnes, pescados y otros alimentos habituales en las recetas de otoño.
Frutos rojos
Los frutos rojos como las fresas y fresones, las frambuesas o las moras aportan color, sabor y variedad a diferentes preparaciones. En este post ya te hablábamos de los frutos rojos y de algunas de sus características.
Los frutos rojos destacan por sus diferentes colores, aromas y texturas, y pueden utilizarse tanto en recetas dulces como saladas. Los fresones, por ejemplo, pueden ser fuente de vitamina C cuando cumplen las condiciones establecidas para realizar esta declaración nutricional. Además, puede utilizarse la declaración autorizada según la cual la vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, siempre que se cumplan las condiciones establecidas para poder utilizarla.
Otro de los elementos que caracteriza a algunos frutos rojos son las antocianinas, pigmentos responsables de buena parte de sus tonalidades rojizas, moradas y azuladas. La variedad de colores permite jugar con diferentes ingredientes y crear platos visualmente atractivos.
Y, por supuesto, también está la fibra, presente de forma natural en los alimentos de origen vegetal. Los frutos rojos pueden incorporarse a diferentes comidas y combinarse con otros alimentos para crear preparaciones variadas.
Probióticos
El kéfir, el yogur y otros alimentos fermentados pueden formar parte de diferentes comidas del día. El yogur natural, por ejemplo, puede combinarse con fruta, frutos secos, semillas o cereales para preparar desayunos y meriendas diferentes.
Puedes utilizarlo como base para una receta dulce, acompañarlo con frutos rojos o incorporarlo a otras preparaciones. Si además tienes problemas de estreñimiento, te invitamos a que eches un vistazo a este post donde encontrarás diferentes ideas y recursos relacionados con la alimentación.
Frutos secos y semillas
Los frutos secos y semillas como las almendras, las nueces, las avellanas, las pipas de girasol o de calabaza son ingredientes muy versátiles que pueden incorporarse a numerosas recetas.
Puedes añadirlos a ensaladas, yogures, cremas, desayunos o utilizarlos para preparar diferentes elaboraciones. Son una forma sencilla de añadir textura y sabor a tus platos. Eso sí, ¡acuérdate siempre de comerlos tostados y sin sal!
El otoño es una época perfecta para descubrir nuevos ingredientes y recuperar algunas recetas que quizá teníamos olvidadas. Puedes combinar frutas, verduras, frutos secos, semillas, especias y otros alimentos para crear platos diferentes y adaptar las recetas a tus gustos.
Y si quieres seguir descubriendo ideas para disfrutar de los frutos rojos durante los meses más fríos, en invierno puedes encontrar muchas propuestas para incorporarlos a tus recetas.
Los frutos rojos pueden compartir protagonismo con muchos otros alimentos y formar parte de recetas muy diferentes. Desayunos, ensaladas, postres, bebidas o platos principales: solo tienes que dejar volar la imaginación y encontrar las combinaciones que más te gusten.



