Frutos rojos y alimentación complementaria en bebés

Si tienes hijos o hijas pequeños y estás pensando en que empiecen a comer poco a poco otros alimentos aparte de la leche materna o de fórmula, seguro que te has planteado esta duda. ¿Puedo darle frutos rojos, fresas o fresones a mi bebé?

A la hora de ir introduciendo otros alimentos a tu bebé, tanto si lo haces en formato tradicional, en purés y papillas, como si optas por el método del Baby Led Weaning (BLW), la alimentación complementaria se plantea como un complemento de la leche materna o de fórmula, que sigue teniendo un papel importante durante el primer año de vida. La Asociación Española de Pediatría señala que la alimentación complementaria consiste precisamente en ofrecer al lactante alimentos distintos de la leche como complemento y no como sustitución.

La alimentación complementaria para bebés

Como norma general, se pueden ir introduciendo progresivamente los alimentos habituales en la mesa familiar y que sean de temporada, siempre adaptando su preparación a la edad y al desarrollo del bebé.

Muchas familias optan por comenzar con frutas y verduras, cereales, carne u otros alimentos. Nuestra recomendación es que consultes con tu pediatra o especialista en alimentación infantil para resolver tus dudas y adaptar la introducción de nuevos alimentos a las necesidades concretas de tu bebé.

En este post ya te hablamos de la fruta y la alimentación infantil. Además, la Asociación Española de Pediatría recomienda priorizar la fruta entera frente a los zumos. En sus recomendaciones sobre alimentación complementaria señala que se aconseja introducir progresivamente diferentes frutas y verduras y variar también su forma de presentación.

¿Frutos rojos sí o no?

Una de las recomendaciones para la introducción de nuevos alimentos es ofrecerlos progresivamente y observar cómo los tolera el bebé. La AEP también señala que no hay unas frutas mejores que otras para comenzar y que la decisión puede depender de los gustos de la familia.

Por tanto, las fresas, los fresones y otros frutos rojos pueden formar parte de la alimentación complementaria, siempre que se ofrezcan de una forma adecuada para la edad y las capacidades del bebé.

En el caso del BLW, es especialmente importante prestar atención a la forma, tamaño y textura de los alimentos para reducir el riesgo de atragantamiento. Los bebés deben comer siempre acompañados y los alimentos deben adaptarse a sus capacidades. La AEP señala que la prevención del atragantamiento debe tener en cuenta tanto los alimentos ofrecidos como su manipulación y la supervisión durante las comidas.

En el caso de los frutos rojos pequeños, evita ofrecerlos enteros si su tamaño o textura no son adecuados para las capacidades del bebé. Puedes adaptar su presentación, por ejemplo, chafándolos o preparándolos en trozos apropiados, siguiendo las recomendaciones de tu pediatra o profesional sanitario.

También es importante recordar que no es necesario retrasar una fruta concreta de forma general por el hecho de ser una fruta determinada. La AEP recomienda introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible y señala expresamente que no hay unas frutas mejores que otras para comenzar.

Por último, te compartimos lo que dice la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria: se aconseja introducir progresivamente la variedad de frutas y verduras disponible y variar también su forma de presentación, desde trituradas o chafadas hasta pequeños trozos, según la edad y las capacidades del bebé.

Si, como nosotros, eres un amante de los frutos rojos y los fresones, puedes incorporarlos a la alimentación complementaria de tu bebé de la forma más adecuada para su edad y siguiendo las recomendaciones de tu pediatra.

 

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