¿Sabías que las frutas y verduras contienen fibra y que existen muchas formas de incorporarlas a las comidas del día a día? La fibra está presente de forma natural en numerosos alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas.
Por eso, variar los alimentos que incluimos en nuestras comidas es una buena manera de descubrir diferentes fuentes de fibra y experimentar con nuevos ingredientes.
5 ideas para incorporar más alimentos con fibra
1. Incluye frutas y verduras en tus comidas
Las frutas y verduras pueden formar parte de desayunos, comidas, cenas y tentempiés. Puedes consumirlas enteras o utilizarlas como ingrediente de diferentes recetas.
Entre las frutas que puedes incorporar están los kiwis, las ciruelas, las naranjas y los frutos rojos. Fresas, fresones, cerezas, moras, frambuesas y arándanos ofrecen además muchas posibilidades a la hora de preparar platos diferentes.
¿No sabes distinguir entre fresas y fresones? Aquí te contamos sus principales diferencias.
Una pieza de fruta puede formar parte de un tentempié, acompañar un desayuno o convertirse en un ingrediente más de una ensalada o un postre.
2. Apuesta por la variedad
No hace falta centrarse en un único alimento. Combinar diferentes frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal permite incorporar distintas fuentes de fibra a lo largo de la semana.
Puedes probar con una ensalada de diferentes verduras, añadir fruta a un yogur, preparar un bol con frutos rojos o incorporar verduras a recetas como tortillas, cremas, salteados o guisos.
La variedad también permite jugar con los colores, aromas, sabores y texturas.
3. No te olvides de los frutos secos y las semillas
Las almendras, nueces, avellanas, pistachos y otros frutos secos pueden incorporarse a numerosas preparaciones. Lo mismo ocurre con semillas como las de lino, chía, calabaza o girasol.
Puedes añadirlas a un yogur, una ensalada, una crema de verduras o una receta de repostería. Son ingredientes versátiles que permiten introducir diferentes texturas en tus platos.
4. Prueba diferentes preparaciones
Una misma fruta o verdura puede cambiar mucho dependiendo de cómo la prepares.
Puedes consumir las frutas frescas, incorporarlas a macedonias, ensaladas o desayunos, o utilizarlas como ingrediente de diferentes recetas. Las verduras pueden prepararse al horno, a la plancha, salteadas, en crema o como parte de un plato más elaborado.
Los frutos rojos, por ejemplo, pueden disfrutarse solos, acompañando un yogur o formando parte de recetas dulces y saladas.
5. Bebe agua y organiza tus rutinas
Además de prestar atención a los alimentos que forman parte de nuestras comidas, el agua debe ocupar un lugar habitual en nuestro día a día. Llevar una botella reutilizable puede ser una forma sencilla de recordar que debemos beber a lo largo de la jornada.
También puede resultar útil organizar las comidas con antelación, tener fruta y otros alimentos vegetales disponibles en casa y aprovechar los productos de temporada.
En definitiva, las frutas, verduras, frutos secos, semillas, legumbres y cereales pueden formar parte de una alimentación variada y ofrecer muchas posibilidades para preparar comidas diferentes.
Los frutos rojos son una opción más para experimentar con ingredientes, colores y sabores. Puedes incorporarlos a desayunos, tentempiés, ensaladas, postres o cualquier otra receta que te apetezca probar.
La clave está en variar, experimentar y encontrar diferentes formas de disfrutar de los alimentos de origen vegetal.



