Con la bajada de las temperaturas empieza la temporada de los platos calientes de cuchara, las cremas… ¡y las conservas caseras! Si eres un amante de los frutos rojos y los fresones, te contamos cómo preparar una conserva o mermelada casera con tus frutas favoritas. ¡Para que no desperdicies ni una!
Las conservas son una de las formas tradicionales de mantener y guardar los alimentos durante más tiempo. Para prepararlas en casa es importante seguir unas adecuadas pautas de higiene, manipulación y conservación.
Cómo hacer conservas con fresas y frutos rojos
Fresas, fresones y otros frutos rojos son alimentos deliciosos y tienen una clara temporalidad. En este post te contábamos cómo conservar tus frutos rojos en la nevera correctamente, y otra opción, si no vas a consumirlos al momento, es congelarlos. Hoy te traemos algunas ideas para hacer conservas con tu fruta favorita.
Las mermeladas o coulis están deliciosas para desayunar o merendar con un poco de pan y mantequilla. ¿Te atreves con sabores diferentes? Prueba a añadirlas a tus comidas: están muy buenas como acompañamiento o salsa para carnes y patatas.
Para 1 kg de frutos rojos y fresas, aproximadamente necesitarás 500 g de azúcar y unos 700 ml de agua.
En este caso, es muy importante probar primero la fruta para saber qué punto de dulzor o acidez tiene, y decidir así la combinación que queremos hacer, porque hay frutas más ácidas que otras. Cuanto más dulce sea la fruta, menos endulzante —azúcar, stevia o eritritol— se le puede añadir. Incluso puedes probar a hacerlo sin nada, solo con el propio sabor de la fruta.
Para comenzar, se lavarán muy bien las frutas y se partirán en trocitos pequeños. En la cazuela donde se vayan a cocinar se añade el azúcar y el agua y se remueve bien para que se disuelva completamente. Después se añade la fruta y se pondrá a cocer a fuego muy bajo durante unas 2 horas mientras se va reduciendo el agua. Removemos lentamente de vez en cuando. Recuerda que, si utilizas frutas con piel, por ejemplo melocotones, es importante pelarlas antes. ¿Un secreto? A nosotros nos gusta añadir también algunos trozos de limón o algún palo de canela, que se vayan cocinando junto con las fresas y frutos rojos. ¡Le van a dar un toque muy especial!
Una vez realizado este paso, dependerá de tu gusto y de la textura que quieras conseguir. Puedes dejar el puré resultante así directamente, con los trozos de fruta más evidentes, o pasarlo por la procesadora de alimentos para unificarlo.
Tenemos que tener preparados los frascos donde vamos a guardar las conservas, que previamente habremos esterilizado y dejado secar al aire. Es importante que sean de vidrio, que cierren herméticamente y que la tapa esté limpia y no presente signos de óxido o deterioro. Llenamos los tarros con la mermelada, cerramos bien y los ponemos boca abajo para favorecer que salga el posible aire que quede dentro. Después los pondremos al baño maría entre 1 y 2 horas, dependiendo del tamaño de los tarros, para completar el proceso de conservación.
Este procedimiento se refiere a la conservación de productos ácidos, como la mayoría de las frutas. Para otros alimentos con un pH que no sea ácido, como algunas verduras o legumbres, los métodos de conservación y tratamiento térmico son diferentes y requieren procedimientos específicos.
Consejos importantes a la hora de hacer conservas
Una de las principales preocupaciones a la hora de consumir conservas es el botulismo, una enfermedad grave producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum. Para reducir los riesgos asociados a la elaboración de conservas caseras, es fundamental extremar la higiene de todos los utensilios y de las personas que participan en su preparación, además de seguir correctamente el procedimiento de conservación.
Entre las recomendaciones principales están la limpieza, un tratamiento térmico adecuado y un cierre correcto de los recipientes. Igualmente, si vamos a consumir una conserva, sea casera o industrial, y observamos que el bote está abombado, huele mal o tiene un aspecto extraño, debemos desecharla. Por último, una vez abierta, debemos conservarla refrigerada en la nevera. Aquí te contamos cuál es el lugar más adecuado para guardarla.
Con unas medidas de higiene y conservación adecuadas, hacer conservas puede ser una actividad entretenida y una forma de prolongar el tiempo de conservación de algunos alimentos. ¡Aprovecha y disfruta de tus frutas favoritas en diferentes momentos del año!



