El verano es sinónimo de días largos, playa, piscina, excursiones y mucho tiempo al aire libre. También es una época en la que nuestra rutina cambia y en la que el sol, el agua del mar, el cloro y las altas temperaturas forman parte del día a día.
Por eso, durante estos meses podemos prestar un poco más de atención a algunos cuidados sencillos para la piel y el cabello. No hace falta complicarse: pequeños gestos incorporados a la rutina pueden ayudarnos a disfrutar del verano sin descuidar estos cuidados.
Protección solar: un básico del verano
El primer paso para cuidar la piel durante los meses de verano es protegerla de la radiación solar.
Utiliza un protector solar adecuado a tu tipo de piel y sigue las indicaciones de aplicación del producto. Recuerda reaplicarlo cuando corresponda, especialmente después del baño o de realizar actividades que puedan retirar el producto.
También puedes complementar esta protección con otros recursos como gorras, sombreros, gafas de sol o ropa que cubra la piel.
Siempre que sea posible, busca la sombra y evita permanecer durante periodos prolongados bajo el sol en las horas de mayor intensidad.
La protección solar no tiene por qué ser complicada: basta con convertirla en un gesto más de nuestra rutina antes de salir de casa.
Agua y verano, una combinación imprescindible
Durante los días de calor pasamos más tiempo al aire libre y las temperaturas pueden ser elevadas. Por eso, conviene tener agua a mano y beber con frecuencia.
También podemos preparar bebidas sencillas y refrescantes para acompañar las comidas o disfrutar durante una jornada de playa, piscina o excursión.
Una jarra de agua con unas rodajas de limón, fresones, frambuesas, arándanos o unas hojas de menta puede ser una forma sencilla de presentar el agua de una manera diferente.
Además, las frutas y verduras pueden formar parte de las comidas y recetas de verano, tanto frescas como incorporadas a ensaladas, batidos o postres.
Frutas de verano para llenar de color la mesa
El verano ofrece una gran variedad de frutas con las que preparar recetas sencillas y llenas de color.
Los fresones, arándanos, frambuesas y moras pueden incorporarse al desayuno, a una merienda, a una ensalada o a diferentes postres.
Puedes combinarlos con yogur, avena, frutos secos, queso fresco o chocolate, o utilizarlos como ingrediente para preparar helados y polos caseros.
No hace falta seguir una receta complicada. Muchas veces, unas pocas frutas y algunos ingredientes que tengamos en casa son suficientes para preparar una propuesta diferente.
Cuidados sencillos para el cabello
El cabello también está muy presente durante las vacaciones. El agua del mar, el cloro de la piscina, el sol y el uso frecuente de herramientas de calor forman parte de muchas rutinas de verano.
Antes de entrar en la piscina o en el mar, puedes mojar el cabello con agua dulce. Después del baño, acláralo de nuevo para retirar los restos de sal o cloro.
En casa, utiliza los productos de lavado y acondicionamiento que formen parte de tu rutina habitual y adapta su frecuencia a las características de tu cabello.
Si utilizas secador, planchas u otras herramientas de calor, puedes aprovechar algunos días de verano para dejar secar el cabello al aire siempre que sea posible.
Y no olvides proteger también la cabeza cuando pases mucho tiempo al aire libre. Un sombrero, una gorra o un pañuelo pueden convertirse en un complemento práctico para tus planes de verano.
El descanso también forma parte de la rutina
Las vacaciones suelen cambiar nuestros horarios. Acostarnos más tarde, levantarnos sin despertador o pasar más tiempo fuera de casa forma parte de muchas rutinas durante el verano.
Intentar mantener unos horarios de descanso razonables puede ayudarnos a organizar mejor los días.
Si el calor dificulta el descanso, mantener una temperatura agradable en la habitación, ventilar cuando sea posible y reducir las luces y los dispositivos electrónicos antes de acostarnos son algunas medidas sencillas que podemos incorporar a nuestra rutina.
Una alimentación variada también tiene su espacio en verano
En verano no necesitamos complicar las comidas.
Podemos aprovechar la variedad de frutas y verduras disponibles para preparar ensaladas, bowls, brochetas de fruta, batidos, polos caseros o postres sencillos.
Los frutos rojos aportan color y sabor a muchas recetas y combinan fácilmente con otros ingredientes.
Además, tener fruta lavada y preparada en la nevera facilita que podamos incorporarla a diferentes momentos del día.
La clave está en buscar preparaciones sencillas que se adapten a nuestros gustos y a nuestro ritmo durante las vacaciones.
Disfruta del verano y de sus pequeños rituales
Cuidarse durante el verano no tiene por qué significar seguir una rutina complicada.
Protegerse del sol, tener agua a mano, prestar atención al cabello después de los baños, descansar y disfrutar de una alimentación variada son pequeños gestos que pueden formar parte de nuestros días de verano.
Y, por supuesto, también está la parte más divertida: descubrir nuevas recetas, probar combinaciones de frutas, preparar polos caseros, compartir una comida con amigos o disfrutar de un paseo al aire libre.
Porque el verano también está hecho de pequeños momentos, sabores y rutinas que merece la pena disfrutar.


