Del rojo brillante al negro intenso. El color de los frutos rojos

¿Por qué los frutos rojos tienen esos colores?

Con sus colores intensos, los frutos rojos destacan entre las demás frutas a simple vista. Sus tonalidades —que van desde el rojo brillante hasta el púrpura y el azul oscuro— se deben a la presencia de diferentes pigmentos naturales.

Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué tienen ese color tan característico? En Fresón de Palos somos mucho más que una marca: como cooperativa onubense con más de 40 años de experiencia en la producción y cultivo de fresones y frutos rojos, queremos compartir contigo algunas curiosidades sobre el color de las berries.

¿Qué hay detrás del color de los frutos rojos?

El color de las frutas depende de diferentes pigmentos naturales presentes en sus tejidos. En los frutos rojos, las antocianinas son algunos de los compuestos responsables de las tonalidades que van desde el rojo hasta el azul y el púrpura.

La cantidad y combinación de estos pigmentos, junto con otros compuestos presentes en cada fruta, contribuyen a que cada variedad tenga su propio aspecto. Por eso podemos encontrar una gama tan amplia de colores entre los distintos frutos rojos.

Rojo: el color característico del fresón

El fresón destaca por su característico color rojo, relacionado con la presencia de pigmentos naturales como las antocianinas. A medida que el fruto madura, su apariencia y color van cambiando hasta alcanzar las características propias de la variedad.

El color es, junto con el aroma, la textura y el sabor, una de las características que utilizamos para apreciar un fruto. Un fresón rojo y brillante resulta especialmente atractivo a la vista y es uno de los rasgos que asociamos habitualmente con esta fruta.

Los fresones también aportan vitamina C. Si el producto cumple las condiciones establecidas para realizar esta declaración, puede indicarse que la vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Morado y azul: los tonos profundos del arándano y la mora

Los frutos rojos de tonalidades más oscuras, como los arándanos y las moras, presentan colores que pueden ir desde el rojo oscuro y el púrpura hasta tonos azulados o casi negros.

Estas tonalidades están relacionadas, entre otros factores, con la presencia y combinación de diferentes pigmentos naturales, especialmente antocianinas. Dentro de este grupo de compuestos existen diferentes tipos, cuya proporción y combinación varía de una especie y variedad a otra.

El resultado es una enorme diversidad de colores, incluso entre frutos de una misma familia. Basta con poner juntos fresones, frambuesas, arándanos, moras y grosellas para comprobarlo.

¿Y por qué los llamamos “frutos rojos” si algunos son morados o azules?

Buena pregunta. “Frutos rojos” es una denominación de uso habitual en alimentación y gastronomía que reúne diferentes tipos de pequeños frutos, aunque sus colores no sean exactamente iguales.

En este grupo encontramos frutas de tonalidades muy diversas: el rojo del fresón y la frambuesa, los tonos oscuros de las moras, el azul de los arándanos o los matices rojizos de las grosellas.

Precisamente esta variedad de colores es una de sus características más llamativas y hace que resulten muy atractivos a la hora de preparar todo tipo de platos.

Una paleta de colores que también conquista la cocina

El aspecto de los alimentos influye en nuestra percepción y en la forma en que presentamos los platos. Los colores intensos de los frutos rojos aportan un toque visual muy característico a cualquier elaboración, desde un sencillo bol de yogur hasta una ensalada, una tarta o un postre.

Además, combinar diferentes frutos permite crear composiciones llenas de color: rojo, rosa, morado, púrpura y azul pueden convivir en un mismo plato.

En Fresón de Palos apostamos por cuidar cada etapa de nuestro proceso para que nuestros productos lleguen a tu mesa con sus características de calidad y sabor. Puedes conocer más sobre nuestro trabajo en nuestra página de sostenibilidad.

Así que la próxima vez que tengas delante un plato de frutos rojos, fíjate en sus colores. Detrás de cada tonalidad hay una combinación de variedades, pigmentos naturales y procesos de maduración que hacen que cada fruto tenga su propio aspecto.

Una auténtica paleta de colores que, además, nos permite disfrutar de fresones, frambuesas, arándanos, moras y grosellas de muchas maneras diferentes.

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