¿Sabes que la alimentación forma parte de nuestros hábitos cotidianos? La piel está expuesta a numerosos factores externos, como el clima o la exposición solar, y son muchas las personas que prestan atención a sus rutinas de cuidado.
Más allá de cremas y productos cosméticos, hay pequeños hábitos relacionados con nuestro día a día que podemos incorporar a nuestras rutinas. Entre ellos está prestar atención a la alimentación y a la variedad de alimentos que incluimos en nuestras comidas. Si te apetece seguir leyendo sobre este tema, en este post ya te contamos algunas rutinas de belleza para cuidar tu piel en verano.
Una alimentación variada
No existe un único alimento que determine el aspecto de nuestra piel ni una dieta concreta que sustituya los cuidados específicos. Sin embargo, una alimentación variada permite combinar diferentes alimentos, sabores, colores y texturas a lo largo de la semana.
La piel está expuesta a factores externos como el clima o la incidencia solar. Por eso, además de las rutinas de alimentación, es importante prestar atención a otros cuidados cotidianos, como la protección frente al sol y las recomendaciones de los profesionales sanitarios cuando sean necesarias.
La alimentación puede ser también una oportunidad para experimentar con diferentes ingredientes. Frutas, verduras, cereales, legumbres, pescado, huevos, lácteos, frutos secos y semillas pueden formar parte de diferentes comidas y preparaciones.
Entre las frutas, los frutos rojos ofrecen muchas posibilidades en la cocina. Fresas, fresones, frambuesas, moras, arándanos o grosellas pueden incorporarse a desayunos, ensaladas, postres y otras recetas. En otras ocasiones te hemos hablado de los frutos rojos y sus características.
Alimentos para incorporar a tus comidas
Apunta estos alimentos cuando vayas a hacer la compra y experimenta con ellos en tus recetas. Puedes combinarlos de diferentes maneras y adaptar las cantidades y preparaciones a tus gustos y a tus rutinas.
Recuerda que también puedes apostar por alimentos de temporada y variar las opciones que llevas a casa. Y durante los meses de más calor, no olvides beber agua con frecuencia.
Entre los alimentos que puedes incorporar a tus comidas están:
- Aguacates.
- Pescado azul, como salmón, sardinas o caballa.
- Kiwis.
- Frutos rojos y bayas.
- Fresas y fresones.
- Yogur y kéfir.
- Tomates.
- Pimientos.
- Brócoli.
- Ajo y cebolla.
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE).
- Frutos secos y semillas, como pipas de girasol, pipas de calabaza, nueces o anacardos.
- Ciruelas.
- Melocotones.
- Uva roja.
- Especias como cúrcuma, pimienta o canela.
La idea es no quedarse únicamente con un alimento, sino aprovechar la variedad de ingredientes que tenemos a nuestro alcance para preparar comidas diferentes. Puedes combinar frutas y verduras con otros alimentos y probar nuevas recetas según la temporada.
Los frutos rojos, además, permiten jugar con los colores y las texturas. Puedes incorporarlos a un yogur, preparar una ensalada, utilizarlos en una tostada, añadirlos a un postre o simplemente disfrutarlos solos.
Al final, cuidar las rutinas cotidianas también significa buscar una alimentación variada, experimentar con diferentes alimentos y encontrar preparaciones que encajen con nuestros gustos y nuestro día a día.



