Cuidados para el pelo y la piel en verano: cómo protegerlos de forma natural

El verano es sinónimo de días largos, playa, piscina, excursiones y tiempo al aire libre. Es una época para disfrutar, desconectar y recargar energía. Sin embargo, el sol, las altas temperaturas, el cloro de las piscinas y la sal del mar también pueden pasar factura a nuestra piel y a nuestro cabello si no les prestamos la atención que necesitan.

La buena noticia es que no hace falta complicarse con rutinas interminables. Con unos hábitos sencillos y una alimentación equilibrada, podemos ayudar a que la piel y el pelo se mantengan saludables durante toda la temporada.

La protección solar, un gesto imprescindible

El primer paso para cuidar la piel es protegerla de la radiación solar. Utiliza una gorra o sombrero si vas a salir a la calle. Y acuérdate de utilizar un protector solar adecuado a tu tipo de piel y reaplicarlo cada dos horas, especialmente después del baño. Esto es fundamental para prevenir quemaduras y reducir el riesgo de envejecimiento prematuro.

Además, siempre que sea posible, conviene evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y completar la protección con una gorra, gafas de sol y ropa ligera que te cubra.

La hidratación también se nota por fuera

Cuando hace calor, nuestro cuerpo pierde más agua a través del sudor. Mantener una buena hidratación ayuda a que la piel conserve su elasticidad y luminosidad.

Beber líquidos con frecuencia y consumir alimentos ricos en agua, como frutas y verduras frescas, es una forma sencilla de cuidar el organismo desde dentro. Los fresones, las frambuesas, los arándanos y las moras son una excelente opción para los meses de verano, ya que, además de ser refrescantes, aportan vitamina C y compuestos antioxidantes que contribuyen a proteger las células frente al estrés oxidativo. Aquí te compartíamos algunas formas divertidas para mantenerte hidratado y evitar los golpes de calor, así que ya sabes ¡la alimentación también cuida la piel!

Lo que comemos influye en cómo se ve nuestra piel

La alimentación desempeña un papel fundamental en la salud de la piel, que necesita un aporte constante de vitaminas, minerales, agua y compuestos antioxidantes para mantener su estructura y desempeñar correctamente su función de barrera frente a las agresiones externas. Las frutas y verduras son una fuente natural de nutrientes esenciales como la vitamina C, que contribuye a la formación normal de colágeno —la proteína responsable de aportar firmeza y elasticidad a la piel—, y la vitamina A, implicada en la renovación celular y el mantenimiento de los tejidos. Además, muchas frutas de verano como los melocotones, nectarinas, frutos rojos, ciruelas, etc. contienen vitamina E, carotenoides y polifenoles, sustancias con capacidad antioxidante que ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres, moléculas que se generan de forma natural en el organismo y cuya producción aumenta por factores como la radiación solar, la contaminación o el estrés.

También son aspectos clave su elevado contenido en agua, que favorece una adecuada hidratación desde el interior, y el contenido en fibra, que contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo, un aspecto que también puede influir en el estado de la piel.

Consumir una amplia variedad de frutas y verduras de diferentes colores permite incorporar un espectro más amplio de estos compuestos bioactivos, ya que cada pigmento vegetal aporta nutrientes específicos. En el caso de los frutos rojos, son unas superfrutas llenas de nutrientes: destacan especialmente por su riqueza en vitamina C y antocianinas. Una alimentación variada y equilibrada, rica en frutas y verduras, que incluya proteínas de calidad y grasas saludables como las del aceite de oliva virgen extra proporciona nutrientes que ayudan a cuidar la piel desde dentro como parte de un estilo de vida saludable.

Mimos para el cabello

El pelo también necesita cuidados especiales durante el verano. La exposición al sol, el cloro y la sal pueden resecar la fibra capilar y hacer que pierda brillo y quede áspero y sin forma. Si tienes el pelo medio-largo, sabes que una buena mascarilla es fundamental para cuidarlo en verano.

Además, acuérdate antes de entrar en la piscina o en el mar de darte una rápida ducha: mojar el cabello con agua dulce reduce la absorción de cloro o sal. Después del baño, acláralo de nuevo y utiliza un champú suave junto con un acondicionador o mascarilla hidratante. Utiliza también pañuelos, sombreros o gorras para protegerlo de la exposición directa.

Si utilizas secador o planchas, intenta reducir su uso durante esta época, tu pelo lo agradecerá.

El descanso también cuenta

¡Qué importante algo tan básico como un sueño reparador para recuperarse y verse con buena cara! Dormir bien y reducir el estrés favorecen la regeneración natural de la piel y ayudan a mantener un mejor aspecto.

El descanso es un aliado muchas veces olvidado dentro de cualquier rutina de cuidado personal. Con el calor puede ser difícil conciliar el sueño, intenta mantener una temperatura agradable en la habitación y evita luces o aparatos electrónicos.

Un verano para cuidarse por dentro y por fuera

No existen fórmulas mágicas para mantener una piel luminosa y un cabello fuerte durante el verano, pero sí pequeños hábitos que marcan la diferencia. Protegerse del sol, mantenerse bien hidratado, seguir una alimentación rica en alimentos frescos y naturales y dedicar unos minutos al cuidado diario son gestos sencillos con grandes beneficios.

Al final, el mejor tratamiento comienza con un estilo de vida equilibrado. Y en ese camino, frutas como los fresones, los arándanos, las frambuesas y las moras son grandes aliadas para disfrutar de un verano lleno de salud, bienestar y color. Porque cuidar de nuestra piel y nuestro cabello también es una forma de cuidar de nosotros mismos.

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