Llega el buen tiempo y parece que las olas de calor cada vez van a ser más frecuentes. Hidratarse es fundamental para evitar problemas en nuestro cuerpo debido a las altas temperaturas. Por eso, además de permanecer en casa en las horas de más calor y utilizar ventiladores o el aire acondicionado para mantener una temperatura agradable, beber suficientes líquidos y consumir alimentos ricos en agua y minerales es fundamental para sentirnos bien, mantener la energía y ayudar al organismo a regular su temperatura.
La principal y mejor forma de mantenerse hidratado es bebiendo agua. Pero si eres de los que se olvidan la botella siempre en casa o te apetece probar algo diferente, te compartimos algunas formas de refrescarte mientras disfrutas de alimentos naturales y llenos de sabor. Además, si por salud, recomendación médica o porque no te gusta, eres de los que evita el alcohol y buscas alternativas, también puedes probar nuestras ideas de bebidas saludables y sin alcohol para el verano.
Y sobre todo, ¡tus grandes aliados esta época del año van a ser las frutas, gracias a su elevado contenido en agua y su frescura! Melocotones, nectarinas, sandía, melón, ciruelas… y siempre muchos frutos rojos, que en verano apetecen congelados, ¡con todo su sabor y propiedades intactas!
Aquí tienes algunas ideas para convertir la hidratación en uno de los momentos más agradables del verano.
Prepara aguas saborizadas con fruta
Si te cuesta beber agua, prueba a darle un toque diferente. Añade a una jarra rodajas de limón, hojas de hierbabuena, rodajas de pepino o unos fresones cortados en láminas. También puedes incorporar arándanos, frambuesas o moras.
Además de aportar un ligero sabor, el resultado es una bebida muy refrescante y visualmente atractiva. Déjala reposar unas horas en la nevera y tendrás una alternativa perfecta para cualquier momento del día.
Congela tus frutos rojos favoritos
Los frutos rojos congelados son un auténtico tesoro en verano. Puedes comerlos directamente como un snack refrescante o utilizarlos para enfriar bebidas sin necesidad de añadir hielo. Además, como hemos contado muchas veces, los frutos rojos congelados mantienen todas sus propiedades y sabor, ¡son un extra de vitaminas y nutrientes para tu cuerpo!
Un puñado de arándanos congelados en un vaso de agua o de limonada aporta frescor y, cuando se descongelan, ¡puedes comértelos!
Batidos bien fríos
Un batido es una forma deliciosa de combinar hidratación y nutrición. Solo necesitas fruta, un yogur natural, leche o una bebida vegetal y unos cubitos de hielo.
Prueba combinaciones como:
- Fresones + plátano + yogur natural.
- Arándanos + bebida de avena o leche
- Frambuesas + melocotón + leche.
Son ideales para desayunar, merendar o recuperar fuerzas después de un paseo o una jornada de playa.
Convierte fruta en polos caseros
Los polos de hielo son uno de los grandes protagonistas del verano, pero también puedes prepararlos en casa con ingredientes naturales como estas recetas de helados que te compartimos. Además, con el calor la fruta madura enseguida, y esta es una receta de aprovechamiento perfecta para no tirar nada a la basura.
Tritura la fruta con un poco de yogur o kéfir, o simplemente con agua o zumo de naranja, vierte la mezcla en moldes y congélala durante unas horas.
Obtendrás un helado refrescante, lleno de sabor y perfecto para toda la familia.
Llena tus platos de color
La hidratación también llega a través de los alimentos, y consumir frutas ricas en antioxidantes ayuda a nuestra piel de cara al sol. En verano apetecen recetas ligeras donde la fruta tenga un papel protagonista. Gazpachos y salmorejo, ensaladas de todo tipo… los platos de cuchara nos encantan, pero vamos a dejarlos para cuando vuelva el frío.
Añade fresones a una ensalada con espinacas y algún queso fresco, incorpora arándanos a un bol de yogur o prepara una macedonia con diferentes frutas de temporada.
Cuanto más color haya en el plato, más apetecible será la comida… ¡y más fácil será incluir alimentos ricos en agua! Aquí puedes involucrar también a los peques de la casa, ¡seguro que les gusta ayudarte!
No esperes a tener sed
Uno de los errores más habituales es beber solo cuando aparece la sensación de sed. Sin embargo, esta suele ser una señal de que el organismo ya ha empezado a perder líquidos.
Lleva siempre contigo una botella rellenable y aprovecha momentos cotidianos (antes de salir de casa, después de caminar, esperando el autobús, etc.) para beber unos tragos de agua. Crear este pequeño hábito ayuda a mantener una hidratación constante durante todo el día.
Convierte la hidratación en un juego
Si hay niños en casa, hacer que beber agua y comer fruta sea divertido puede marcar la diferencia.
Preparad juntos brochetas de frutos rojos, podéis elaborar aguas saborizadas con diferentes colores o helados de frutas, inventar batidos con nombres originales, etc. ¡Cuando involucramos a los más pequeños en la preparación hace que disfruten mucho más de estos alimentos! Y, seamos sinceros, los adultos también.
Nos guste o no, está claro que las olas de calor ya forman parte del verano, pero con pequeños gestos podemos hacer que sean mucho más llevaderas. Beber agua con frecuencia, consumir frutas ricas en agua y apostar por recetas frescas son hábitos sencillos que ayudan a cuidar nuestro bienestar.
Los frutos rojos, además de aportar vitaminas, fibra y antioxidantes, son una forma deliciosa de añadir frescura a nuestro día. Ya sea en un batido, una ensalada, un polo casero o simplemente recién sacados de la nevera, son el complemento perfecto para combatir el calor.
Porque cuidarse en verano no consiste en renunciar a disfrutar, sino en elegir opciones naturales que nos ayuden a sentirnos bien. Y pocas cosas saben tan bien bajo el sol como un puñado de frutos rojos bien fresquitos.


